miércoles, 12 de febrero de 2014

RELATOS DE SEVASTÓPOL




 

 RELATOS DE SEVASTÓPOL

Lev N Tolstói

Alba Editorial
Colección: Alba Clásica 
Traducción: Marta Sánchez-Nieves
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 97884-84288978
Páginas: 216

Precio: 16€

 




Sinopsis.-

El sitio de Sevastópol, que se inició en septiembre de 1854 y se prolongaría todo un año, fue uno de los episodios decisivos de la guerra de Crimea, en la que Rusia se enfrentó a una alianza turco-anglo-francesa.
Lev N. Tolstói, por entonces alférez en el Ejército ruso, llegó a Sevastópol en noviembre de 1854. Imbuido en principio por un espíritu muy patriótico, no tardó sin embargo en abandonar el romanticismo y en empezar a pensar que «las cuestiones que no resuelven los diplomáticos menos aún las resuelven la pólvora y la sangre».
Entre junio de 1855 y enero de 1856 se publicaron sus Relatos de Sevastópol, tres crónicas que entusiasmaron al zar Alejandro II pero que, aun con su protección, la censura mutiló considerablemente y no se publicarían íntegras hasta 1928.
Más que los combates, a Tolstói le interesaba la psicología de los combatientes, su reacción ante la muerte y el horror, y las complejas sutilezas de la jerarquía militar, a menudo tratada con irreverencia. Junto con los de William Howard Russell, estos relatos pueden considerarse los primeros reportajes de guerra modernos.




  
Mi opinión personal.- 


Este libro se compone de tres relatos que tienen en común el escenario de Sevastópol, durante la guerra de Crimea.
Los relatos son los siguientes:

Sevastópol en el mes de diciembre.
Sevastópol en el mes de mayo.
Sevastópol en agosto de 1855

Son tres historias diferentes, con protagonistas diferentes, pero como he dicho antes, un escenario común: Sevastópol.

En el primero de ellos, “Sevastópol en el mes de diciembre”, el autor comienza el relato con el amanecer del nuevo día en la ciudad, con un lenguaje poético y hermoso. Dice así: 

La aurora ya empieza a colorear el horizonte sobre la colina Sapún. La superficie azul del mar ya se ha despojado de la oscuridad de la noche y espera el primer rayo para empezar  a jugar con su alegre brillo. Desde la bahía llegan el frío y la niebla. 
 
Este primer relato es una introducción a la población, y a las batallas que se están librando en esta.
 Como si el lector fuese un turista invitado se nos describe le lugar con minuciosidad, vamos caminando por las calles encontrando a los heridos, a la vez que la ciudad se debate entre los quehaceres cotidianos y las bombas, entre los disparos que resuenan en uno y otro bando.       Como leemos en el texto:

Además a usted le parece que están todos asustados y trajinan sin saber qué hacer. Pero contemple más de cerca los rostros de la gente que se mueve a su alrededor y lo verá de una forma totalmente distinta. Mire por ejemplo a ese soldado de un convoy que lleva a beber a tres bayos y que va tarareando tan tranquilo, y comprenderá que no se va a perder entre esta multitud heterogénea que no existe para él; cumple con su obligación, sea la que sea –dar de beber a los caballos o cargar armas-, con la misma tranquilidad, seguridad e indiferencia que si lo hiciera en algún lugar de Tula o Saransk.

También, como lector invitado acudirá al hospital y se encontrará con numerosos heridos y toda la tragedia de la guerra. Como leemos:

Aquí verá un espantoso espectáculo que conmueve el alma y contemplará la guerra no con su alineamiento  ordenado, bello y brillante, con su música y redoblar de tambores, con sus banderas ondeando y con sus generales a caballo, sino la guerra en su verdadera expresión, con sangre, dolor y muerte…

He puesto estos dos ejemplos para que veáis la minuciosidad con que el autor describe el lugar y sus habitantes, las gentes viven, y mueren. Es el pan de cada día, de las atrocidades y sufrimientos de la guerra, las bombas, los muertos, también las tiendas y las tabernas. El vivir cotidiano combinado con la muerte que en cualquier momento puede hacer acto de presencia.

En el segundo relato “Sevastópol en el mes de mayo”, ya nos encontramos a varios protagonistas, al capitán ayudante Mijáilov, el edecán Kaluguin, el conde Nórdov, Praskujin, Pest,  el príncipe Galtsin entre otros.
Aquí destaca el autor los diferentes grados del pueblo ruso, como se miran despectivamente desde sus respectivos orígenes y condiciones. Para ellos, “el aristócrata" siempre será quien esté por encima de su posición.
 Y para describir todo esto leemos en el texto:

Soberbia, soberbia y soberbia por todas partes: incluso al borde de la tumba y entre gente dispuesta a morir por una elevada condición. ¡La soberbia! Probablemente sea un rasgo característico y una enfermedad original de nuestra época.

La acción de este relato se desarrolla entre el encuentro en el pabellón mientras beben y conversan estos personajes.
El capitán ayudante se dirige al cuarto bastión, que es donde se está desarrollando una cruenta batalla.
 En este relato veremos la valentía y la cobardía de algunos personajes, el capitán ayudante Mijáilov teme morir, pero sin embargo también confía en la suerte como advertimos al leer en el texto sus pensamientos: 

“Quizá sólo me hieran –se decía el capitán ayudante, mientras en medio del crepúsculo se acercaba con la compañía al bastión-, pero ¿Dónde? ¿Aquí o aquí? –pensó señalando mentalmente el estómago y el pecho -. Y si fuera aquí –pensaba, mirando la parte superior de la pierna-, entonces la atravesaría. Bueno, y si es aquí con un casco, ¡se acabó!”

La moraleja de este relato que atañe a la cobardía y la valentía, a los luchadores y los vencidos de uno y otro bando. Porque a fin de cuentas no sabemos quien es el malo y el bueno en esta guerra, como leemos en el texto las palabras de autor que dicen así:

¿Dónde está en este relato el rostro del mal que se debe evitar? ¿Dónde el rostro de la bondad al que debemos invitar? ¿Quién es el malvado? ¿Quién es el héroe? Todos son buenos y todos son malos.

En el tercer relato de este libro, “Sevastópol en agosto de 1855”, nos encontramos con la historia de dos hermanos que se encuentran mientras van de camino hacia Sevastópol.
El hermano mayor, un oficial de infantería, Kozeltsov, herido y ya recuperado se dirige hacia Sevastópol, En una taberna de una población cercana, se encontrará por casualidad con su hermano pequeño, que en un arranque de valentía ha decidido dejar la seguridad de la academia militar donde estaba para presentarse en la batalla de Sevastópol. Hecho del cual ahora está sumamente arrepentido como leemos en el texto:

Efectivamente, en este momento el oficial era un cobarde redomado, aunque seis meses antes estuvo lejos de serlo. En él se obró un gran cambio que muchos han experimentado antes y después de él.  Vivía en una de nuestras provincias en que hay academias militares y disfrutaba de un puesto excelente y cómodo, pero, como leyera en diarios y cartas privadas las hazañas de los héroes de Sevastópol, sus antiguos compañeros,la ambición prendió en él de repente y, todavía más, el patriotismo.
Por este sentimiento sacrificó muchas cosas, su cómodo puesto, su apartamento con tresillo adquirido tras ocho años de esfuerzos, sus amistades y sus esperanzas de un matrimonio ventajoso, abandonó todo y ya en febrero solicitó su traslado al ejercito activo, soñando con la inmortal corona de la gloria y con charreteras de general.

Ambos hermanos partirán juntos,  separándose luego hacía sus destinos en esta cruel guerra de Sevastópol.
El hermano menor, Volodia, aunque al principio llevará a cuestas su cobardía, conocerá el ambiente en las trincheras, y sin quererlo su temor irá desapareciendo.
Asistiremos en el final de este relato la derrota de los rusos con el asalto final de los franceses.

Bien; estas tres historias son narradas, no como hechos históricos, y detalladas como batallas, sino bajo una perspectiva humana. Tolstói se adentra más en analizar los sentimientos humanos de estos seres que participan en la contienda. Vemos sus defectos, sus ansias de gloria, sus cobardías y valentías. Aquí quizás importe más el ser humano que el héroe, las pérdidas de las vidas que mueren cada día en esta guerra, los heridos, y la esperanza de que acabe la contienda y puedan regresar a sus hogares.
El autor nos presenta el ambiente, cañonazos, bombas que explotan,  cadáveres desperdigados por todas partes, y heridos que sufren.También sus entretenimientos, sus partidas de cartas, sus bebidas, sus conversaciones...
Son historias con finales tristes, Tolstói es buen observador y nos lo narra como si hubiera estado presente, como así realmente fue, ya que participó en esta guerra.
Relatos crueles por el tema tratado, que ahondan en los miedos más profundos del ser humano.




El autor.-



 Lev Nikoláievich Tolstói

 Lev Nikoláievich Tolstói nació en 1828. En 1852 publicó Infancia, el primero de los textos autobiográficos que, seguido de Adolescencia (1854) y Juventud (1857), le hicieron famoso. El éxito de su monumental novela Guerra y paz (1865-1869) y de Anna Karénina (1873-1877 no alivió una profunda crisis espiritual. En 1899 publicó Resurrección (1899. Murió en 1910. 


Para más información de este libro, pinchar aquí.



Libro cedido por ALBA EDITORIAL


                           ¡MUCHAS GRACIAS!

3 comentarios:

  1. Has despertado mi curiosidad con esta reseña. Lo primero, me ha parecido muy analítica, cosa que agradezco pues no se trata solo de dar la opinión sino de explicar cómo está estructurada la novela. Me anoto el libro a mi wishlist.

    ¡Te sigo!

    Besos desde Neverland

    http://pippers-neverland.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  2. No soy nada de relatos... pero espero poder leer al autor este año, que lo tengo muy muy pendiente =)

    Besotes

    ResponderEliminar

Mapa

Visitantes recientes